Los neandertales podrían haber tenido reglas estrictas en la natalidad según Joseba Ríos Garaizar

Los neandertales podrían haber tenido reglas estrictas en la natalidad según Joseba Ríos Garaizar

Con el objetivo de dar a conocer los pasajes más desconocidos de la historia del territorio, Koldo Mitxelena y la Asociación de Historiadores Guipuzcoanos organizan cada mes una conferencia con un experto diferente. El mes pasado, Joseba Ríos analizó las últimas investigaciones realizadas en los yacimientos neandertales de la región cantábrica.

Los últimos hallazgos sugieren que, al parecer, los neandertales estaban más organizados de lo que se creía.

-Siempre se nos había vendido una idea de que los neandertales era una especie monótona, con unos comportamientos muy repetitivos y que se adaptaba mal al medio. En la conferencia quise romper esa idea, ya que fue una especie que habitó en buena parte de Eurasia durante al menos 150.000 años, en zonas geográficas y en épocas climáticas muy diferentes. Los neandertales era una sociedad muy bien estructurada y capaz de modificar sus comportamientos, incluso su cultura, atendiendo a distintos medios geográficos y periodos.

¿Qué descubrimientos avalan esta teoría?

-Más que hallazgos espectaculares, lo que se ha hecho es volver a los registros arqueológicos y mirarlos con otros ojos. Por ejemplo, en el yacimiento de Axlor, en Bizkaia, en un principio los resultaron no propusieron nada novedoso. Sin embargo, las nuevas investigaciones han mostrado que su comportamiento era más variable de lo que se creía. Tanto en este yacimiento como en otros, como el de Amalda en Zestoa o Abrigo del Cuco en Cantabria (izquierda), se ha descubierto que elaboraban de manera regular útiles de pequeño tamaño. Para crearlos, era necesaria una organización y una planificación y para utilizarlos una destreza manual. Esto es muy interesante, puesto que en principio se planteaba que solo los humanos modernos eran capaces de hacerlo.

Por lo tanto, ¿hablamos de hallazgos exclusivos en la cordillera cantábrica o hay otros con las mismas similitudes en el resto del mundo?

-No, en el resto del mundo también los hay. Lo que pasa es que en muchos de los yacimientos que se excavaron en el siglo XX no se cribaba sistemáticamente el seguimiento. Cuando se hacía, se realizaba con mallas muy grandes, que imposibilitaban identificar los pequeños objetos. Hasta el año 2000 no ha habido un boom de hallazgos de utillaje pequeño, y en ellos, han participado directamente los vascos.

¿Qué otros ejemplos hay?

-En buena parte del siglo XX se defendía que los neandertales eran una especie que subsistía casi exclusivamente con el carroñeo de animales muertos. A partir de la década de los 50, esta idea empezó a cambiar, y se creía que eran grandes cazadores. El debate radicaba entonces en cómo era posible que siendo tan buenos cazadores no pudieran competir contra los humanos modernos. Como había que buscar causas para explicarlo, una de las ideas que se dieron era que no tenían herramientas adecuadas. Hoy en día, sabemos que poseían armas para cazar a cierta distancia, pero no solo eso. Conocemos que además de alimentarse de grandes animales, lo hacían de otro tipo de especies como aves, conejos o tortugas, y en el Cantábrico tenemos registrado el consumo de algas y moluscos.

Otro de los puntos que manifiestan estos hallazgos es una organización del territorio.

-Así es. Siempre se ha planteado que los neandertales vivían generalmente de los recursos del entorno más inmediato, pero en los yacimientos vascos estamos viendo una imagen muy diferente. Aunque sí que se ve que, como en Arlanpe en Lemoa, hay un mayor consumo de las rocas que se encuentran en el entorno del yacimiento, encontramos una importación de sílex procedente de Treviño, a unos 70 kilómetros de distancia. Esta tendencia es todavía más notable en yacimientos más recientes como el de Axlor, de hace unos 50.000 años. Allí, el 85% de las rocas utilizadas son sílex cuando el afloramiento más cercano está a 30 kilómetros de distancia. Incluso hay sílex del norte, de la zona de Barrika, y del sur, de Urbasa. Su ocupación, por tanto, era amplísima, desde la costa cantábrica hasta el Valle del Ebro. Algo muy interesante porque es un territorio que más o menos coincide con la extensión actual de la Comunidad Autónoma Vasca.

Por lo tanto, ¿se desplazaban por el territorio para explotarlo y volvían o se expandían por él?

-La primera hipótesis es difícil de defender. En en el yacimiento de Aranbaltza, en Bizkaia, que posee un afloramiento de sílex muy importante a 300 metros, vemos que se hacían las dos cosas. Por un lado, se producían lascas del material para llevárselas a otros sitios, como una especie de taller, y por otro lado, se llevaban a cabo actividades de vida cotidiana, puesto que hay evidencias de que existía una ocupación de más de un día.

Los neandertales poseían además una organización económica.

-Sí. Tenemos evidencias de que utilizaban una economía en materia prima, que inventaban estrategias para utilizar el menor material posible y que tenían una función muy estandarizada con ciertos objetos. En ellos influían unas normas culturales, que incluso pudieron dar pie a una estructura social.

Una sociedad con normas culturales y con una estructura social parece derribar la idea de una sociedad sin ley.

-Las normas culturales eran muy estrictas, pero solo en algunos elementos. Por ejemplo, en la fabricación de utillaje de piedra seguían unas normas compartidas por el grupo. En Axlor, a pesar de tener rocas utilizables al lado, como el cuarzo, usaban de manera sistemática el sílex, que se encontraba mucho más lejos. Probablemente, esto procediera de una idea cultural de que el sílex era mejor que el cuarzo.

Estos hallazgos, que reducen las diferencias entre el neandertal y el ‘Homo sapiens’, ¿desmitifican del todo la teoría del eslabón perdido?

-Cuando analizamos a los neandertales, normalmente tendemos a intentar explicar por qué desaparecieron, descuidando de este modo el cómo lograron sobrevivir durante 150.000 años. Puesto que buscamos respuestas a cómo se extinguieron, nos inventamos argumentos como que los hombres modernos éramos más fuertes o inteligentes que ellos, cuando lo cierto es que durante miles de años en los que los Homo sapiens habitaban África, parte de Asia y Oriente Próximo y los neandertales lo hacían en Europa y en parte de Oriente Próximo también, ambos adquirieron una tecnología tan parecida que hoy en día es muy complicado decir si son de uno o de otro.


Entonces, ¿por qué desaparecieron?

-Las últimas hipótesis se encaminan hacia cuestiones demográficas. Los neandertales podrían haber sido una sociedad con unas reglas estrictas, entre ellas, en cuestión de natalidad. En las sociedades cazarrecolectoras era algo muy normal, ya que vivían del medio y aumentar la población equivalía a agotar los recursos en poco tiempo. Los humanos modernos, en cambio, no tenían esas normas y lo solucionaban expandiéndose y buscando nuevos territorios. Así, nos encontramos en un momento hace 45.000 años en el que los neandertales, que poseían una población estable, se van quedando cada vez más aislados con la llegada de los humanos modernos a Europa, que, irremediablemente, van ocupando cada vez más territorio hasta la total desaparición de los primeros.

La llegada del ‘Homo sapiens’ ¿cambió la organización de los neandertales?

-Es una cuestión complicada. Lo que sabemos con seguridad es que durante miles de años los neandertales y los humanos modernos se encontraron en distintos escenarios. De estos contactos surgieron relaciones sexuales que tuvieron descendencia fértil. Esto lo sabemos porque restos de ADN en humanos modernos lo indican. Pero no fueron encuentros exclusivamente sexuales. También hubo contactos culturales que produjeron intercambios. Los neandertales, seguramente, también aportarían algo a esos humanos modernos que llegaban a Europa, como las posiciones en las que encontrar materia prima o dónde se podía cazar.

¿Cree que quedan hallazgos por descubrir sobre otras sociedades prehistóricas como esta?

-Ahora que sabemos que los neandertales eran capaces de controlar el fuego, de construir refugios y de hacer armas sofisticadas, estamos intentando encontrar las raíces de estos comportamientos. Sin embargo, los prejuicios con otras especies son mucho menores que los que ha habido en torno a los neandertales. En esto ha influido que fuese la primera especie no Homo sapiens identificada. Automáticamente se generó una imagen de otra humanidad, diferente a la nuestra, muy parecida pero calificada como brutal, degenerada y retrasada. Todo ello fue producto de una época. A comienzos del sigo XX existía un entorno cultural de darwinismo social, ilustración y pleno colonialismo y en los que esos calificativos se aplicaban a otras razas y etnias de nuestra especie.

Fuente | noticiasdegipuzkoa.com

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